La Esperanza de Triana sale a la calle rodeada de devotos en la Madrugada. Su recorrido es muy largo, sale a las dos de la mañana y entra a las dos del mediodía y aún así, es imposible conseguir ponerte en primera fila pese a la de horas que pasea por la calles sevillanas y trianeras. Cuenta con muchísimos nazarenos y es que está claro, hay algo diferente que solo se encuentra en esta hermandad. Los nazarenos del Señor van de terciopelo morado y los de la Virgen, como no podía ser de otra forma, de verde esperanza. Cabe destacar el saludo de las dos Esperanzas, ese momento que tiene a toda Sevilla pendiente y el único momento en que no se las ve como rivales sino simplemente, obras de arte. Si hay algo por lo que se identifica la hermandad es por su gran vínculo con los marineros y pescadores de Triana, por eso cuenta con numerosos elementos marineros en el paso (anclas, salvavidas…). La banda hace un trabajo estupendo y los costaleros también, el paso del Cristo es llevado al ritmo en todo el momento, por ejemplo La Pasión (mi marcha favorita), no falta coordinación ni mucho menos ganas.

Sin duda alguna no hay mejor lugar donde verla que en su barrio y aunque está claro que parte de lo bonito se encuentre en que procesione de noche, su llegada a Triana, a su barrio, al mediodía es preciosa. Allí se vive de forma diferente esta tradición, se lleva distinta y aunque gran parte de los hermanos y nazarenos estén cansados del duro recorrido, nadie se pierde la llegada al templo. La música suena más fuerte que antes y el palio de la Virgen se mueve distinto… La Esperanza llegó a Triana. Cruza el puente y ya se encuentra en la plaza del Altozano donde saluda a La O por calle Castilla y a La Estrella por calle San Jacinto. Entra ya a su calle, calle Pureza, el recorrido se alarga, nadie quiere que esto acabe y finalmente, se canta el himno de los Marineros, se le hace la petalada y se pone fin a la más bonita de las procesiones cofrades.
